viernes, 26 de junio de 2009


Vendran besos


Vendrán los besos, y traerán silencio,

y nos preguntaremos quiénes somos,

dónde nos conocimos, qué buscamos,

y tal vez nos respondan nuestros ojos,

ignorantes del miedo a la palabra,

pues la verdad les grita desde el fondo.

Y al mirarnos, habrá una luz recóndita

de tibio colorido melancólico,

que abrirá perspectivas imprevistas,

y que será en sí misma testimonio

de algo que fue, que ya es insostenible,

tan quimérico como el unicornio.

Ayer los besos, aunque amortiguados,

llevaban un clamor de intenso gozo,

entretejían lágrimas y risas

en verdes primaveras y en otoños,

calendario de pétalos dormidos,

dormido el tiempo sobre nuestros rostros.

¿Qué sucedió? Tal vez una mañana,

a la orilla del río, entre los olmos,

se despertó la niebla del cansancio,

y repobló el paisaje de abandono.

Y los besos se fueron marchitando,

sin casi percibirlo, sin sollozos.

Y hoy sólo son costumbre, su arrebato

en retirada triste, sin retorno.

Es hora de partir; se fue la magia,

el temblor está en calma, el amor prófugo,

los besos silenciosos, tan dormidos

que no despertarán..., como nosotros.
//
Poemas de Francisco Álvarez

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